Motivos Por Los Cuales Voto Rechazo (Carta Abierta)
Como personas y como cristianos, tenemos dos opciones. O nos involucramos en la política nacional (ya sea ejerciendo cargos o participando como ciudadanos en las decisiones) o somos controlados por quienes se involucran en la política nacional. Y como dijo el Reverendo Jerry Falwell, “la idea de que la religión y la política no se mezclan, fue un invento del diablo para evitar que los cristianos gobiernes sus propios países”.
¿Significa esto que debemos buscar tener presidentes cristianos e imponer el cristianismo en la sociedad? NO. Hacer eso iría en directa contradicción con el libre albedrío que Dios nos dio y con las enseñanzas bíblicas. Ejemplo de esto es Jesús, que directamente, en Lucas 9:55, se rehusó a utilizar métodos para forzar a la gente a creer en él o seguirlo. La verdadera fe en Dios, debe ser algo 100% voluntario. Es por eso, que como cristianos, no debemos buscar que un gobierno imponga nuestras creencias. Es más, ningún gobierno debería promover ninguna religión en específico, pero sí debe garantizar la libertad religiosa, para toda religión. Ahora, tampoco es correcto que un gobierno excluya la religión de la vida social y de la forma en que la gente ejerce sus deberes y responsabilidades civiles. Por ejemplo, cuando se quiere legislar a favor del matrimonio igualitario y se dice que hay que dejar las creencias religiosas de lado, ocurren dos factores importantes.
- Que no se está sabiendo diferenciar las razones de una ley, del contenido de una ley. Que el matrimonio entre un hombre y una mujer sea parte de la cosmovisión cristiana, no significa que el matrimonio es por ende religión. Es tan absurdo como decir que como las principales religiones tienen enseñanzas en contra del robo, entonces no hay que hacer leyes al respecto por ser religión.
- Que no se está entendiendo que toda opinión que tenga un individuo, efectivamente está basada en sus creencias personales. Incluida la religión. Y eso no invalida su pensamiento. Es más, cada ciudadano debe tener la libertad de persuadir a otros ciudadanos de que su razonamiento es el correcto. Esto no es obligar a otro a que acepte mi opinión, ni tampoco que acepte mi religión. Por ende, tener razones religiosas para promover una ley no significa que se está imponiendo una religión y creencia espiritual en una nación.
Terminando esta introducción, creo que es importante que comprendamos que la Biblia nos ofrece a varios personajes que Dios usó para influenciar en la esfera política de donde se encontraban. Ejemplo de esto son: José, Daniel, Ester, Jonás y otros. Ahora, me gustaría intentar explicar, en breves palabras, por qué como cristiano, voto rechazo.
Esta propuesta de constitución, promueve el aborto y lo consagra como un derecho constitucional:
El Artículo 50, inciso 1. dice: “Toda persona tiene derecho al cuidado. Este comprende el derecho a cuidar, a ser cuidada y a cuidarse desde el nacimiento hasta la muerte. El Estado se obliga a proveer los medios para garantizar que el cuidado sea digno y realizado en condiciones de igualdad y corresponsabilidad”. Claramente dice que alguien es considerado persona, desde el nacimiento hasta la muerte. Antes y después, no lo son.
En el Artículo 21, inciso 1. dice: “Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad personal. Esta comprende la integridad física, psicosocial, sexual y afectiva”. ¿Quiénes son las personas? Aquellos que ya han nacido. Y en el inciso 2. dice: “Ninguna persona puede ser condenada a muerte o ejecutada, sometida a torturas, ni penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Nuevamente, vemos que el derecho a vivir y a no ser torturado, ni maltratado, es para quienes ya han nacido.
Para hacerlo aún más claro, aquí está el Artículo 61, inciso 1 y 2: “Toda persona es titular de derechos sexuales y reproductivos. Estos comprenden, entre otros, el derecho a decidir de forma libre, autónoma e informada sobre el propio cuerpo, sobre el ejercicio de la sexualidad, la reproducción, el placer y la anticoncepción. 2. El Estado garantiza su ejercicio sin discriminación, con enfoque de género, inclusión y pertinencia cultural; así como el acceso a la información, educación, salud, y a los servicios y prestaciones requeridos para ello, asegurando a todas las mujeres y personas con capacidad de gestar las condiciones para un embarazo, una interrupción voluntaria del embarazo, un parto y una maternidad voluntarios y protegidos. Asimismo, garantiza su ejercicio libre de violencias y de interferencias por parte de terceros, ya sean individuos o instituciones”. Para no extenderme en demasía, obviaré la ineptitud anticientífica de “personas con capacidades de gestar”. Este artículo dice claramente que el estado asegurará a todas las mujeres una interrupción voluntaria del embarazo y además, asegura que podrá ejercer este derecho sin interferencia de terceros (individuos o instituciones). Lo más preocupante es que no dice a partir de qué meses o semanas. Esto es tan amplio, que podría ser hasta incluso un día antes del parto. Como si fuera poco, si tu como padre o madre, quieres interferir en la decisión de tu hija y evitar ese aborto, el estado se asegurará de que no lo hagas. ¿Cómo? Nadie sabe. Nuevamente, todo queda abierto a interpretación.
La Biblia es clara en cuanto a la postura que como cristianos tenemos al respecto. En escritos anteriores (y en mis redes sociales) he sido bien claro al respecto. Sin ahondar mucho al respecto, la Biblia nos enseña que todos (los seres humanos) hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Eso significa que tenemos un valor intrínseco muy especial. Somos un reflejo del Dios del universo. No somos una casualidad del cosmos. Por ende, nuestras vidas tienen valor. Como dice Gayne Grudem en su libro Políticas De Acuerdo Con La Biblia (página 160), “la Biblia nos enseña que debemos pensar en el niño por nacer como una persona desde el momento de concepción, y deberíamos darle al niño por nacer la misma protección legal que el de las personas en la sociedad (Exodo 21:22-25)”. Aún, si el caso fuera una violación. Como dice Deuteronomio 24:16, “Los padres no deben morir por los pecados de los hijos, ni los hijos deben morir por los pecados de los padres. Los que merezcan la muerte serán ejecutados por sus propios delitos”. Podría seguir ahondando, pero si eres cristiano, entonces crees en el valor y santidad de la vida, sobre todo del bebe por nacer. Por ende, sería imposible aprobar una propuesta constitucional de este estilo.
Esta propuesta de constitución abre las puertas a la eutanasia:
El Artículo 68, inciso 1. Y 2. dicen: “Toda persona tiene derecho a una muerte digna. 2. La Constitución asegura el derecho de las personas a tomar decisiones libres e informadas sobre sus cuidados y tratamientos al final de su vida”. En base al punto anterior, está claro el valor que como cristianos creemos que tiene la vida. Lo que a su vez implica un alto estándar moral por el que nos regimos. En este caso, la eutanasia va directamente en contra del quinto mandamiento “No Matarás” o “No Cometas Asesinato”. La palabra que se traduce como “matar” o “asesinar” incluye tanto un homicidio premeditado o causar la muerte accidental de otra persona. Por ende, este mandamiento prohíbe la acción de quitar la vida de otro ser humano (inocente), ya sea una persona joven, adulta o anciano, que tengan una buena salud o se encuentren con una grave enfermedad. Hay una gran diferencia entre dejar a una persona fallecer y ser un actor del en el proceso.
Bíblicamente podemos ver cómo es condenado esto en el relato de 2 Samuel 1:1-16, en donde el rey Saúl, herido en batalla, le pide a un soldado que lo mate (siendo que Saúl había intentado el suicidio, pero no lo había resultado). El hombre hizo lo que Saúl le pidió y cuando llegó ante el rey David a contarle lo ocurrido, David ordena su ejecución. Ya que la ley establece que si una persona asesina a otra, por la sangre derramada, su sangre será necesaria para hacer justicia (Genesis 9). Pero eso ya es meternos en el tema de la pena de muerte que podríamos hablar en otra ocasión para no alargarme tanto. En simples palabras, este hombre herido, que desfallecía poco a poco, en una muerte lenta y de seguro dolorosa, le pidió a la persona que estaba junto a él en ese momento que lo “ayudara a tener una muerte digna”. ¿Qué aprendemos de esta historia? Que la persona que realizó la eutanasia de Saúl, fue culpable de asesinato.
Esta propuesta de constitución adora a la creación, no al creador:
Si bien los cristianos compartimos la visión de responsabilidad que tenemos como seres humanos de nuestro planeta, hay una gran diferencia entre estar arriba de la creación, en autoridad, administración y dominio (visión bíblica) y estar por debajo de toda la creación, como siervos y parásitos destructores (visión del ecologismo radical, izquierdismo radical y progresismo). En esta propuesta de constitución, la naturaleza y los animales tienen más derechos que los bebes no nacidos de nuestra misma especie. Por ejemplo, el Artículo 103, inciso 1 y 2: “La naturaleza tiene derecho a que se respete y proteja su existencia, a la regeneración, a la mantención y a la restauración de sus funciones y equilibrios dinámicos, que comprenden los ciclos naturales, los ecosistemas y la biodiversidad. 2. El Estado debe garantizar y promover los derechos de la naturaleza”. Lo más insólito está en el Artículo 131, inciso 1, que dice “Los animales son sujetos de especial protección. El Estado los protegerá, reconociendo su sintiencia y el derecho a vivir una vida libre de maltrato”. Es decir, a los animales hay que protegerlos porque se reconoce que sientes, pero a un feto humano, no importa si siente o no, hay que descuartizarlo parte por parte. No me mal entiendas. No estoy en contra de cuidar y proteger la naturaleza y los animales. Pero si algo nos deja claro los relatos bíblicos del pueblo canaanita, es que donde había sacrificio humano, siempre había adoración animal. Este caso es igual. Esta propuesta de constitución promueve la adoración animal y el sacrificio humano llamado aborto.
Esta propuesta de constitución impone la ideología de género como la nueva religión oficial en Chile:
Es solo cosa de leer las primeras páginas para darse cuenta de que todo, en esta propuesta de constitución, gira en torno a la sexualidad. Incluso la “justicia”. Por ejemplo en el Artículo 312, inciso 3. dice que: “Los tribunales, cualquiera sea su competencia, deben resolver con enfoque de género”. Osea, deben juzgar en base a como se autoperciba cada persona y no con justicia. Esto va directamente en contra de lo que habla Levíticos 19:15, donde dice que “no tuerzas la justicia en asuntos legales al favorecer al pobre ni al ser parcial con el rico y poderoso. Siempre juzga con imparcialidad a las personas”. Si bien está hablando de estatus social-económico, el mismo principio es aplicable, entendiendo que al hacer juicio (los jueces), deben juzgar sin favorecer a las personas en base a sus atributos o características, sino en base a sus acciones. A lo que hicieron. Solo este artículo, entre muchos otros, nos muestra que lo importante para estos políticos, no es la justicia real, sino lo justicia social. Si no sabes la diferencia entre justicia bíblica y justicia social, te recomiendo leer “Porqué Justicia Social No Es Justicia Bíblica”, de Scott Allen.
Otro motivo preocupante de esta nueva religión que se busca imponer, es que incluso en el ámbito educacional, se impondrá la educación sexual integral (artículo 40), promoviendo la ideología de género, sin la posibilidad de enseñar algo diferente. Es decir, la ciencia, biología y anatomía, quedarían descartadas en materia de sexualidad. Esta ideología de género es la nueva “teoría de la evolución” que se busca imponer como verdad, siendo que, tanto filosófica como científicamente (en base a múltiples evidencias) son totalmente falaces. Y así, esta propuesta está plagada de ideología de género en cada artículo.
¿Libertad religiosa?:
Si bien algunos dicen que esta propuesta sí “resguarda” la libertad religiosa, yo me atrevo a decir que con tanta protección a su ideología de género (a la religión del estado), va a ser imposible compatibilizar ambas. Es cosa de leer y ver cuantas veces esta propuesta habla de que “el estado promoverá…”, “el Estado resguardará…”, “el Estado tomará las medidas necesarias…”, etc. El Estado se dará todos los atributos necesarios para que, si en una iglesia se habla en contra de esta religión del género, el pastor se vaya preso, se cancelen sus transmisiones, se les impongan sanciones y más. El mismo Artículo 67, inciso 4 dice que las organizaciones religiosas deben respetar los derechos y deberes establecidos por esta propuesta de constitución.
Hay mucho más que se puede decir, como por ejemplo:
- Los hombre no están considerados en esta propuesta de constitución (artículo 25).
- No se le resguarda al hombre el “derecho” a una vida libre de violencia (artículo 27).
- Atenta contra la familia (artículo 10).
- El estado se puede atribuir la capacidad de quitarle a los padres la tutela de sus hijos si considera (el Estado) que es mejor para los hijos (artículo 26).
- Tantos organismos públicos, semi públicos y privados estarán obligados a componer de manera paritaria sus empresas y organizaciones (artículo 6), lo que generará que estará lleno de gente que no está capacitada de manera profesional para ejercer sus roles.
- De la misma forma en elecciones populares (artículo 161), no existirá igualdad ante la ley en los cargos públicos, sino que los derechos serán definidos, como a lo largo de toda esta aberrante propuesta de constitución, por lo que tiene cada uno entre sus piernas. O mejor dicho, por cómo se autopercibe.
- Se contradice entre sus artículos (ejemplo, artículo 6, 46 y 309, entre otros)
- Utiliza palabras amplias, vagamente explicadas, como “dignidad”, “igualdad sustantiva”, “pueblos” y “naciones”, entre otros conceptos más amplios. Dejando abierto a interpretación muchas cosas, que dependerá de quién hace valer la ley.
- Mantiene y perpetúa la hegemonía del estado como poder absoluto, indiscutible y totalitario.
- En materia de impuestos, esta propuesta no contempla libertad de elección por democracia directa (Artículo 185). Aquí, no importa ideología, igualdad sustantiva, ni nada. Se pagarán los impuestos que el estado estime que se deba pagar.
En simple, esta propuesta de constitución va contra principios fundamentales del cristianismo, como la vida, la familia, libertad, propiedad privada, entre otras. Si eres cristiano, es porque lo vives en cada área de tu vida. No puedes ser cristiano solo en alguna área de tu vida. Con Jesús es todo o nada. O le entregas toda tu vida o no se la entregas. O él es tu Señor o simplemente no lo es. Si eres cristiano, entonces no podrás, en consciencia limpia delante de Dios, votar a favor de estas propuestas inmorales y realmente peligrosas para nuestra nación.
Te invito a votar Rechazo este domingo. Te invito a orar por Chile. Te invito a que vivamos un cristianismo real, tanto en nuestro pensar, como en nuestro actuar.
Pablo Ortiz Herrera
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